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    Guía de acristalamiento según la orientación de tu vivienda

    Uno de los errores más habituales en proyectos de cerramientos y soluciones acristaladas es utilizar el mismo tipo de vidrio independientemente de la orientación. Sin embargo, este factor es determinante en el confort térmico, la eficiencia energética y el rendimiento real del acristalamiento a lo largo del año, especialmente en climas como el de Madrid.

    Elegir correctamente el vidrio según la orientación permite reducir el consumo energético, evitar sobrecalentamientos, mejorar el aislamiento y garantizar un uso óptimo del espacio durante todas las estaciones.

    Orientación sur

    Las fachadas y terrazas orientadas al sur reciben la mayor cantidad de radiación solar directa durante todo el año. En invierno, este aporte es beneficioso, pero en verano puede generar un exceso de calor si no se emplea el acristalamiento adecuado.

    El objetivo es aprovechar la luz natural y el calor solar cuando conviene, evitando el efecto invernadero en los meses cálidos.

    La solución más eficiente pasa por vidrios de control solar selectivo combinados con capas bajo emisivas (Low-E). Este tipo de vidrio filtra la radiación infrarroja, reduce la ganancia térmica en verano y mantiene un alto nivel de transmisión lumínica. En cerramientos exteriores, su rendimiento se potencia si se combina con sistemas de protección móvil, como pérgolas bioclimáticas o lamas orientables.

    Es una configuración especialmente indicada para salones, porches cerrados y terrazas acristaladas de uso continuado.

    Orientación norte

    Las superficies orientadas al norte apenas reciben sol directo, lo que las convierte en las zonas más frías y sensibles a la pérdida de calor.

    En este caso, la prioridad es minimizar la transmisión térmica y evitar condensaciones, garantizando una temperatura interior estable durante todo el año.

    Se recomiendan dobles o triples acristalamientos con cámara rellena de gas argón, vidrios bajo emisivos de alta prestación y perfilería con rotura de puente térmico. El control solar pasa a un segundo plano frente a la necesidad de un valor U bajo, que asegure el máximo aislamiento.

    Este tipo de solución es habitual en dormitorios, fachadas traseras y estancias con menor exposición solar.

    Orientación este

    Las orientaciones este reciben sol directo durante las primeras horas del día. La radiación es moderada, pero constante, y puede generar deslumbramientos si no se gestiona correctamente.

    Aquí el reto está en lograr un equilibrio entre confort lumínico, control térmico y protección visual.

    Los vidrios de control solar medio, combinados con doble acristalamiento, ofrecen una respuesta eficaz. Permiten aprovechar la luz natural de la mañana sin penalizar el confort térmico. En entornos urbanos, es recomendable valorar también vidrios laminados con prestaciones acústicas, especialmente en cocinas o espacios de trabajo.

    Esta orientación es habitual en zonas de desayuno, cocinas o despachos domésticos.

    Orientación oeste

    La orientación oeste es la más crítica durante los meses de verano. Recibe el sol en las horas de mayor temperatura ambiental, lo que puede provocar una acumulación excesiva de calor en el interior.

    Para estos casos, el objetivo es reducir la carga térmica y garantizar el uso confortable del espacio en las horas de la tarde.

    Se recomiendan vidrios con alto nivel de control solar, preferiblemente laminados de seguridad con prestaciones térmicas avanzadas. La combinación con sistemas de sombra exterior, como estores técnicos o pérgolas, mejora notablemente el rendimiento global del cerramiento.

    Una elección incorrecta en esta orientación puede convertir terrazas y salones en espacios infrautilizados durante gran parte del año.

    Diseño de cerramientos

    No existe un vidrio universal válido para todas las situaciones. Cada orientación exige una solución específica, adaptada al uso del espacio y a las condiciones climáticas. Un estudio previo adecuado marca la diferencia entre un cerramiento puramente estético y una solución acristalada eficiente, confortable y duradera.

    En Acristalar, cada proyecto parte de un análisis previo del espacio, su orientación y su uso real. Acompañamos al cliente en todo el proceso, desde el estudio inicial hasta la instalación final, asegurando que cada solución acristalada responda a criterios técnicos y no a decisiones genéricas.

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